En el tercer sector la dirección de operaciones también es esencial

¡Hola, red!

Esta semana reflexiono sobre el papel oculto que tienen muchas direcciones en las ONG y entidades del tercer sector, y, es que, en la gran mayoría de ellas el puesto de Dirección de operaciones, procesos y transformación digital como tal no suele existir y sus responsabilidades son asumidas, generalmente, por la alta dirección. Me ha pasado ya en varias ocasiones y asumir competencias que no son tuyas te hace perder el foco.

Esta semana he debatido en varias ocasiones sobre cómo optimizar y modernizar los procesos internos y externos de diferentes entidades, asegurando que las innumerables operaciones diarias se realicen de manera eficiente y, por supuesto, de manera alineada con los objetivos sociales de la organización y las sensaciones que me he llevado han sido contrapuestas: desde la negación de que se puedan establecer procesos de transformación internos (resistencia absoluta al cambio desde la negación) hasta la mayor de las ilusiones por comenzar a recorrer ese camino (grado 100% de utopía en que este proceso resolverá todos los problemas del mundo).

Esas conversaciones en Pilares (fueron en Zaragoza y dentro del contexto de sus fiestas mayores) me han dado para escribir unas líneas esta semana porque a día de hoy aún me he convencido más de que este rol en el tercer sector es necesario. Ni qué decir en el mundo empresarial medianamente serio…

En el tercer sector sabemos (y sufrimos) la limitación de nuestros recursos; es más, solemos ser muy eficientes precisamente porque no derrochamos un céntimo para maximizar el impacto de nuestras acciones. Eso lo hacemos de manera intuitiva, generalmente, porque la figura de la que yo hablo hoy no existe como tal y, por consiguiente, se hace difícil reducir costes sin tener la visión global de la organización. La alta dirección establece pautas, pero sin una dirección de operaciones se hace complejo que las operaciones realmente funcionen.

La falta de adaptación tecnológica tampoco ayuda en estos procesos. Y permitidme una licencia (licencia, una, y con sarcasmo) utilizar Google Drive no es digitalizar una entidad. ¿Qué significa esto? Que muchas entidades sociales no se comunican como debieran internamente pero tampoco con donantes; significa también que no gestionan como podrían la calidad de sus proyectos; significa que no aumentan su visibilidad, significa que hacen complejo medir su impacto y, por supuesto, significa que no pueden escalar sus operaciones y se estancan.

Soy un apasionado de los cambios pero porque soy una persona resiliente y un profesional con mucha capacidad de adaptación. Dicho esto, adaptarse y tener cintura no es lo mismo que saber gestionar cambios.

Yo digo que soy pro- cambios cuando los procesos de cambio organizacional se llevan a cabo desde puntos de vista estratégicos y a través de transiciones fluidas hacia nuevas formas de trabajo, no cuando cambiamos sin explicación alguna y desde ópticas tacticistas y cortoplacistas.

Claro, estos cambios requieren de buenos liderazgos, de equipos interdepartamentales que se impliquen en el proceso de transformación y en la colaboración con otras áreas de la organización. «Buenos liderazgos», ya tú sabes… esos que no están fiscalizando cada una de las operaciones que realizas sino aquellos que te supervisan y te ayudan a coordinar la planificación de tus tareas y la ejecución de las acciones que tienes que desarrollar.

Estos días, la verdad, es que me han dado para mucho. Yo sigo siendo muy iluso porque creo que hay empresas y organizaciones, en general, que no es que hagan bien las cosas, tienen suerte. Y lo digo porque organizaciones que no analizan ni rediseñan sus propios procesos internos de manera transparente son organizaciones que, a mi juicio, comprometen críticamente la calidad de los servicios que ofrecen. Dicho de otra manera, en una gran parte del tercer sector, no se escucha hablar nunca de automatización de tareas repetitivas, integración de nuevas metodologías de trabajo, creación de y la creación de KPIs o competitividad social y, a mi juicio, es un error.

Podría hablar ahora de la innovación que supondría para el tercer sector contar con herramientas tecnológicas o impulsar procesos de transformación digital pero esta semana he flipado tanto en todos los colores posibles escuchando a responsables de organizaciones y responsables de departamento decir que, como mucho, apostaban por un CRM relativamente bueno cuando CRM es la herramienta profesional básica con lo que se puede trabajar que, sinceramente, se me quitan las ganas.

Concluyo haciendo un llamamiento a la autoexigencia, a la apuesta por la calidad de los procesos y contra la autocomplacencia. En mi opinión, tener un buena dirección de operaciones, procesos y transformación digital no quita méritos a la alta dirección, al revés, la engrandece.