Orgullo por las voces silenciadas y las vidas arrebatadas

Hola, red. Esta semana no reflexiono, esta semana me manifiesto con motivo, este próximo 28 de junio, del día internacional del Orgullo LGTBI.

Y, es que, cuando llegan estas fechas siempre pienso en todas aquellas voces silenciadas y en todas aquellas vidas que han sido arrebatadas. Porque para mí, el Orgullo es incidencia política desde la memoria: el Orgullo es cultura colectiva.

Nuestro Pride no sólo es una celebración de lo que somos, que también, sino que es un acto común de resistencia, resiliencia y reivindicación con un llamado a la acción.

La ignorancia, el prejuicio y el odio arrebatan voces, momentos vitales e, incluso, vidas completas que, a mi juicio, debemos recordar y honrar todos los años en el contexto del 28J.

Es en este contexto, además, cuando asistimos desde los púlpitos de algunas instituciones democráticas a discursos de odio contra grupos poblacionales concretos: migrantes, personas racializadas, personas LGTBI, feministas, pacifistas, pobres, gentes de izquierda…

Y, es que, estamos asistiendo actualmente, sí, a discursos que niegan el concepto de justicia social por parte de sectores de ultra derecha y vemos con perplejidad y rabia cómo este mismo fascismo cuestiona la violencia de género, lo que conlleva el debilitamiento de las políticas de igualdad de oportunidades y de diversidad. Es, a todas luces, un peligro real no sólo hacia las minorías, sino hacia las propias democracias y hacia la libertad en sí misma.

Los discursos del miedo y las políticas de crueldad se intentan asentar en nuestros sistemas democráticos y, frente a ellos, no caben tibiezas. No vale mirar hacia otro lado y se hace necesario pues un pacto absolutamente claro por parte de todas las fuerzas democráticas que cerquen y aparten estas conductas y discursos de la cosa pública.

Si hoy tenemos derechos es porque muchas personas los han peleado antes, enfrentándose a situaciones reaccionarias que muchas otras hoy en día son incapaces de imaginar. Y sin memoria, sin esa lucha previa, no habría orgullo hoy en día, tal y como lo conocemos.

Escucharemos estos días muchas referencias a las revueltas en el Stonewall Inn y a quienes tiraron las primeras piedras y yo quiero centrarme esta semana en todas aquellas luchas invisibles encabezadas por personas anónimas que han forjado el carácter de la comunidad LGTBI a través de su coraje y resistencia.

Cada paso hacia adelante de un testimonio de vida LGTBI ha significado dos pasos hacia delante para toda la comunidad. Por eso, con profundo dolor pero con máxima admiración es de justicia que recordemos a todas aquellas personas que sufrieron la represión y que la siguen sufriendo.

Y también a todas aquellas otras personas que hemos sido víctimas de la violencia y el odio o que lo seguimos siendo. No sólo de aquellas que han sufrido asesinatos brutales o de quienes han sido empujadas al suicidio sino de todas aquellas que no pueden construirse y ser.

Me niego a que las políticas simbólicas, muy importantes, sí, sean el eje principal de actuación de los reclamos políticos de la que siento es mi comunidad. Es horrible que retiren bancos pintados con la bandera LGTBI en municipios, pero más terrible es que no se cuenten con políticas efectivas para prevenir la LGTBIfobia en el municipio o que, cuando se produzcan incidentes LGTBIfóbicos, no exista un procedimiento claro y efectivo para proteger a las víctimas o canalizar las denuncias, por cierto, infrarrepresentadas en datos oficiales.

Y me niego también a aplaudir a una institución cuando su única política para con el colectivo es poner en un balcón una pancarta LGTBI en conmemoración del 28J.

Sí, las políticas simbólicas importan y son muy necesarias, pero hay que mirar mucho más allá. La visibilidad y el simbolismo son la primera premisa para actuar políticamente (lo que no se ve, no existe), pero nuestros derechos no se han conquistado a base de simbolismo, sino de políticas, ¿o no recordamos ya las que superamos la treintena que matrimonio = matrimonio?

Me considero una persona pragmática con una clara conciencia queer, pero es precisamente mi pragmatismo lo que hace que reconozca las políticas públicas LGTBI. Y es por eso que hoy animo a toda la comunidad a que pensemos en el futuro sin dejar de lado el presente. A que lo hagamos con memoria, con cultura y desde la interseccionalidad de las causas.

Que la solidaridad no se quede por el camino, que el edadismo frente a la juventud y la infancia, pero también frente a las personas mayores, no nos impida escuchar sus voces, propuestas, testimonios y respuestas, que el capacitismo no impida que las personas con discapacidad sumen y aporten valor a nuestros discursos.

Es, a mi juicio, absolutamente imprescindible volver a construir comunidad y discurso en nuestra propia diversidad.

Durante estos días, esperanza, determinación, justicia social, libertad para ser, memoria y orgullo, mucho orgullo. Feliz y muy reivindicativo 28J.