¿El arte del buen rollito? Clima laboral y onboarding

Esta semana reflexiono sobre algo que, aunque suene a tópico, es crucial en cualquier organización (fundamentalmente, empresas, aunque no únicamente en ellas) que aspire a ser más que una simple fábrica de producir dinero: el buen clima laboral y un sistema de acogida que haga que los nuevos fichajes se sientan como en casa desde el primer día

En mi opinión, no sólo es posible generar espacios de trabajo donde las personas quieran estar desde el primer día a modo de “nice to have” sino que es una auténtica necesidad

Las organizaciones que invierten en estos aspectos ven beneficios tangibles en términos de productividad, retención y satisfacción de las plantillas y lo mejor de todo es que no se necesita un presupuesto millonario para lograrlo, sino ganas y compromiso. No estaría de más tampoco que al cabo de unos meses se preguntara a las que fueron nuevas incorporaciones cómo vivieron sus procesos de onboarding por eso de la mejora continua en los departamentos de recursos humanos… 

El onboarding es el término que se emplea en los procesos de bienvenida a nuevos fichajes en una organización e incluye todas las actividades y procedimientos destinados a integrarles en la organización, ayudándoles a adaptarse a la cultura interna, comprender sus roles y responsabilidades, y establecer conexiones con el resto de la plantilla. 

Y, es que, el buen clima laboral, a mi juicio, es mucho más que un ambiente. Porque, ¿no te ha pasado alguna vez que has entrado en una oficina y sentido una nube negra de mal rollo en el ambiente? Es como entrar en una película de terror, pero sin los efectos especiales y con más estrés real.  Un buen clima laboral no es solo cuestión de sonrisas forzadas y cafés compartidos, sino que es la base sobre la que se construyen equipos eficientes, creativos y, lo más importante, felices, porque no renuncian a la parte humana de las relaciones laborales. 

En mi opinión, cuando un clima laboral es positivo se incrementa la productividad porque la gente, cuando nos sentimos bien, trabajamos mejor. Y un equipo contento es un equipo más productivo. Además, como a nadie (es una suposición) le gusta saltar de trabajo en trabajo, si el ambiente laboral es agradable en una organización, las personas queremos quedarnos ahí, es decir, los buenos ambientes laborales retienen el talento

Creo también que un buen ambiente de trabajo reduce los niveles de cortisol que nos hacen ver todo gris y, es que, el estrés es el enemigo número uno de la productividad y la salud mental. Y esto no va reñido con la carga de trabajo, que puede ser muy elevada. En este sentido, la creatividad y la innovación fluyen mejor en entornos donde las personas nos sentimos libres para expresas nuestras ideas. 

A lo largo de mi vida laboral he comprobado que a mi me funcionan 3 cosas para sentirme a gusto en el trabajo los primeros días: la comunicación abierta, el reconocimiento y la flexibilidad.

Si bien es cierto que las actividades de team building están muy en boga, a mí no me gustan nada, por ejemplo. Y, es que, yo empiezo a rodar bien si el sistema de acogida ha sido bueno para mí, porque sí, para mí, la primera impresión, quiera o no quiera, cuenta

No sé si te ha pasado, pero cuando recién te unes a una organización has sentido ser como un pollo sin cabeza: no conoces a las personas, ni sus responsabilidades, ni las tuyas, ni los procedimientos internos, ni los timelines establecidos… por eso, una buena acogida hace que en seguida me sitúe y ruede con mayor facilidad (¡y con mayor rapidez!) que si me incorporo a un puesto previamente no preparado.

A mí, por lo menos sí me pasa: me integro más rápidamente, me motivo desde el inicio y reduzco mis niveles de ansiedad y estrés, producto de la incertidumbre de la incorporación, cuando la acogida está preparada y se centra en la persona, no sólo en sus responsabilidades. 

Yo me he encontrado con organizaciones en las que no he recibido ningún tipo de bienvenida y también todo lo contrario: organizaciones que la tienen muy estructurada, quizás demasiado medida. Y, es que, tenerla toda pautada no significa y tampoco garantiza que sea adecuada. 

Muchas organizaciones establecen un sistema basado en fases de Pre-onboarding (envío de info de la empresa, del equipo y el primer día a modo de teaser), Onboarding del primer día (presentación del equipo, tour por la oficina, charla sobre la cultura organizacional, etc) seguida de la mentoría por alguna persona que puede ayudarnos a responder preguntas y facilitar la integración seguida de unos primeros días repletos de formación continua.  Pero ¿cuántas organizaciones se detienen un poco en cuidarte?

Me explico, no está de más ofrecer un Welcome Pack con algunas herramientas útiles, una taza con el logo de la organización, material de escritorio… son sólo ejemplos. Pero no voy por ahí, muchas organizaciones no prevén en sus procesos de onboarding reuniones periódicas durante los primeros tres meses para asegurarse y asegurarte de que todo va bien y para ajustar lo necesario. A mí esto sí me ha ocurrido: no he recibido feedback desde el inicio y cuando lo he recibido es porque lo he solicitado. Esto mismo, a mí, personalmente, no me ayudaba a ajustar expectativas: ni las mías ni las de la organización.

Por suerte, esa ¿dejadez? la sufrí hace ya mucho tiempo y queda muy lejos de la forma de trabajar y colaborar que vivo actualmente.  

¡Hasta la próxima, y que el buen rollo laboral os acompañe!