De manera general, aunque los contenidos que suelo leer en diferentes redes sociales se aseguran de que sus posts están bien estructurados y que las ideas están organizadas de manera lógica y coherente, también me doy cuenta de que no usan muy adecuadamente conectores y palabras de transición que mejoren la fluidez del texto.
Esta semana quiero reflexionar sobre los textos de muchas personas que creamos contenido para nuestras redes sociales y no cuidamos nuestro lenguaje. Esta semana toca hacer autocrítica.
No soy lingüista, pese a que estudié una filología y no la terminé. No soy creador de contenido, pese a que suelo publicar dos veces a la semana contenido escrito desde diferentes sitios web. No me considero un grandísimo lector, pese a que en el pasado febrero leí 3000 páginas de novela histórica y unas 600 páginas más de ensayos LGTBI. No soy ejemplo de nada y tampoco para nadie. Pese a todo esto, me sangran los ojos cuando leo algunos errores gramaticales comunes que quiero compartir hoy con quienes me leéis.
En mi post de esta semana no me voy a centrar en el uso de un lenguaje inclusivo y no sexista, sino que voy a escribir sobre el uso que muchas personas que crean contenido hacen de los infinitivos como imperativos (usar «leer», «comprar»o «visitar» en lugar de «leed», «comprad», «visitad») para dar instrucciones o sugerencias a quienes les leen porque rechinan y hacen que, al menos yo, pierda interés por el contenido.
Me produce mucho dolor visual también cómo se usan muchos adjetivos de manera inadecuada, ya sea por exceso o por falta de precisión. En mi opinión, es importante dedicar tiempo a pensar y elegir adjetivos que realmente describan con precisión lo que se está comunicando. Por ejemplo, en lugar de decir «muy bueno», podría ser más efectivo decir «excelente» o «sobresaliente», dependiendo del contexto.
Ni que decir tiene que los laísmos, loísmos y leísmos, a quienes detectamos estos errores, nos hace parar de leer. Si no utilizamos los pronombres de manera correcta, o, al menos, de forma contextualizada, nos hace desconectar del texto. Así de sencillo.
Últimamente también percibo cómo se hace un uso incorrecto de preposiciones, lo que me lleva a una mala comprensión del mensaje. Me refiero con esto a confundir «en» con «por», «a» con «para», o «de» con «con». A mí estos errores me cambian completamente el significado de la oración.
«Habían muchos errores»
Cada vez que se escribe esto, muere un gatito.
La frase «habían muchos errores» está mal expresada gramaticalmente debido a un error de concordancia entre el verbo y el sujeto. En castellano, el verbo «haber» se utiliza como verbo auxiliar en tiempos compuestos y siempre debe concordar en número y persona con el sujeto al que acompaña. La forma correcta de expresar esta idea sería utilizando el verbo «haber» en su forma singular, ya que el sujeto «errores» está en plural. Por lo tanto, la frase correcta sería: «había muchos errores».
Sí, existe una falta de concordancia entre sujetos y verbos en muchos textos de quienes crean contenido. Por favor, creadoras y creadores de contenido, aseguraos (aseguraros) de que los verbos concuerden en número y persona con el sujeto de las oraciones.
Los errores en la puntuación y la ortografía (¡y yo soy de este club!) afectan a la credibilidad del contenido y dificultan la lectura. Debemos dedicar tiempo a revisar cuidadosamente los textos que escribimos y, una vez redactados, corrijamos cualquier error antes de publicarlos. Prestemos atención a la claridad, precisión y corrección gramatical y esforcémonos más en comunicar de una manera efectiva nuestros mensajes.
No olvidemos la educación primaria
La tilde es un signo ortográfico que se coloca sobre ciertas letras de una palabra para indicar la sílaba tónica o para cumplir con ciertas reglas ortográficas. No siempre se utiliza en todas las palabras, sino que está sujeta a reglas específicas. Por ejemplo, palabras como «árbol», «rápido» o «mamá» llevan tilde para indicar la sílaba tónica.
El acento se refiere al énfasis o la fuerza con la que se pronuncia una sílaba dentro de una palabra. En español, cada palabra tiene una sílaba que recibe el acento principal, es decir, la sílaba que se pronuncia con mayor fuerza. Este énfasis puede variar dependiendo de la entonación y el contexto.
Acento y tilde no son sinónimos.
Con esto claro, en castellano, «qué» con tilde se utiliza para hacer preguntas directas o indirectas, o para expresar sorpresa o énfasis. Por ejemplo: «¿Qué hora es?».
«Por qué» se utiliza en preguntas directas o indirectas. Por ejemplo: «¿Por qué no viniste ayer?»
«Sino» se utiliza como conjunción adversativa para contrastar ideas («no es rico, sino inteligente»), mientras que «si no» se utiliza para expresar condición o alternativa negativa («si no estudias, suspenderás el examen»).
Y, así, una larga lista de normas gramaticales que, con mayor o menor rigor, deberíamos utilizar quienes nos atrevemos a escribir públicamente, ¿no os parece adecuado que hagamos autocrítica de vez en cuando?