Las organizaciones no gubernamentales, o más conocidas como ONG, son organizaciones independientes y sin ánimo de lucro que surgen a raíz de iniciativas civiles y populares y que por lo general están vinculadas a proyectos sociales, culturales, de cooperación, desarrollo u otros que generen cambios estructurales en determinadas comunidades, regiones o países.
En todos los países existen numerosas ONG, desde las grandes organizaciones sin fines de lucro e implantación internacional a asociaciones profesionales que de implantación local o muy sectorializadas.
Ayer, 27 de febrero, conmemoramos el día mundial de las ONG como propuesta de la Unión Europea. El día fue reconocido oficialmente en el IX Foro de ONG del Mar Báltico por el Consejo de los Estados del Mar Báltico, el 17 de abril de 2010 y hoy reflexiono de manera muy breve sobre el papel de las ONG en el tejido socio- económico en España.
Y, es que, somos cientos de miles las personas que formamos parte de estas organizaciones (voluntarias, trabajadoras, colaboradoras, aliadas, simpatizantes…) las que tenemos el firme propósito de transformar la realidad y hacer de la solidaridad, la igualdad de oportunidades y la justicia social una realidad cotidiana.
En mi opinión, quienes formamos parte de estas organizaciones somos la esperanza ante la adversidad no sólo para muchas personas, sino también para muchos discursos porque, queramos o no queramos, somos el motor del cambio que da forma a la solidaridad y convierten las palabras en acciones que transforman vidas y garantizan derechos.
No es soberbia lo que escribo. Es, en mi opinión, la realidad que debemos tener presente todas aquellas personas que formamos parte de organizaciones no gubernamentales.
Dicho esto, no podemos quedarnos sólo en demandar más y mejores políticas de blindaje de derechos sociales, económicos, culturales y medioambientales para toda la ciudadanía sino que debemos, desde mi punto de vista, reivindicar con más fuerza la necesidad de construir un Estado social y democrático más fuerte para que todas las personas podamos disfrutar por igual de una vida libre, digna y plena.
En España no existe un modelo que garantice fondos suficientes para dar respuesta a los enormes retos que enfrenta este sector y esto es tremendamente preocupante porque el tercer sector es un colaborador necesario e imprescindible de la administración pública y, si no logramos fortalecer el papel de la sociedad civil organizada en torno a las organizaciones no gubernamentales y otras entidades del tercer sector, no llegamos.
En mi opinión, es así de claro. El sector público y el sector privado tienen la responsabilidad social de apoyar al tercer sector para que pueda llevar a cabo su labor: la acción social.