Analogía, tecnología, digitalización y personas LGTBI.

Leía el pasado 30 de mayo un post muy interesante que analizaba los procesos de cambio personal y generacional del conocimiento en las personas. En concreto, el post analizaba el aprendizaje.

Como docente de FPE tengo muy claro que la metodología es clave del éxito en muchas formaciones, por eso mismo, cuando yo planteo las mías, tengo siempre muy presente el foco metodológico. Creo sinceramente que, desde un punto de vista de los procesos del aprendizaje, podemos fracasar estrepitosamente si no atinamos con la metodología.

No descubro nada si digo que la tecnología influye y provoca cambios en los hábitos, pensamiento, conductas y en el modo en el que entendemos el mundo y, en consecuencia, en los propios procesos cognitivos de cada cual. E incluso en las dinámicas sociales. Y, es que, las TIC reorganizan nuestra mente y cambian el funcionamiento del cerebro porque nos ayudan a trascender las limitaciones cognitivas y modifican nuestros procesos de pensamiento, de aprendizaje y del conocimiento de la realidad.

Los cambios sociales, culturales y tecnológicos afectan a estructuras y circuitos cognitivos (por ejemplo, en la actualidad los cambios digitales están influyendo en nuestra atención) y una consecuencia visible es el aumento de la capacidad que tenemos de simultanear tareas mediante lo que hemos dado por llamar “la multifunción”; en contraposición, quienes estamos en este punto, es probable que tengamos más dificultades a la hora de retener información.

Y, es que, los procesos cognitivos básicos comprenden la memoria, la percepción, el procesamiento de la información y la atención, siendo los superiores el pensamiento, la función ejecutiva, el aprendizaje, el lenguaje, la creatividad y la motivación y todos ellos nos permiten generar conocimiento e interacción con el entorno. Por ello, un correcto desarrollo de los procesos cognitivos es fundamental para la vida diaria, pero también para nuestra carrera profesional porque nuestras conductas son reflejo de estos y resultan fundamentales para la adaptación al medio laboral.

Estos procesos dan lugar al desarrollo de unas habilidades, que podemos entrenar y que son capaces de evolucionar a lo largo de toda nuestra vida, y son las capacidades que configuran nuestros comportamientos y nuestras competencias básicas y profesionales.

La plasticidad cerebral es una característica que permite modificar la estructura y funcionamiento de nuestro cerebro, lo que significa que los procesos de aprendizaje se reconstruyen como facilitadores y estimuladores de nuestro cerebro y son capaces adaptarse a los cambios o entornos diferentes. Y, es que, no toda la formación debe presuponer un aprendizaje.

Esto lo debemos tener presente porque es probable que no podamos impactar con nuestras formaciones digitalizadas – si trabajamos siempre así – en personas, por ejemplo, en situación de exclusión social y en aquellas para las que la brecha digital es un hándicap. En mi opinión, no lograremos la transformación formativa deseada en las personas si no ponemos de manera especial el foco en los procesos de transformación personal.

Las personas que no han estado en contacto con las TIC no han tenido oportunidad de adaptar sus procesos y habilidades a la cultura digital, y por ello no han desarrollado competencias, hoy en día, altamente valoradas por la sociedad y, en concreto, por las empresas, quedando sus perfiles competenciales desfasados en el mercado laboral. Por lo tanto, el problema de la brecha digital no sólo es cuestión de falta de conocimiento de herramientas y su uso, sino la inadaptación de los procesos y las habilidades. Dicho de otra manera, para muchas personas, la manera de comunicarse que tienen no es digital, lo que viene a significar que la forma en la que almacenan la información, su pensamiento y su percepción de la realidad siguen siendo analógicas y no digitales.

Ofertas formativas en digitalización 

Las propuestas formativas de digitalización deberían programarse en función de las personas destinatarias como una oportunidad para influir en sus procesos y, sobre todo, en sus procesos de aprendizaje para que adquieran nuevas habilidades y competencias que les ayuden a una mejor adaptación al medio social en general y al entorno laboral en particular. El objetivo, por lo tanto, no sería enseñar a utilizar las TIC, sino desarrollar habilidades que les ayuden a adaptarse a los nuevos modelos.

Ahora bien, no podemos poner toda la esperanza en acciones formativas de digitalización para acabar con la brecha digital o conseguir la inserción socio-laboral de determinadas personas porque formar en el uso de las TIC puede ser una herramienta limitada; en esta línea, no deberían plantearse con ella objetivos inalcanzables aunque sea una una oportunidad para aquellas personas que mantienen un adecuado nivel de plasticidad neuronal.

LGTTBI: cuando la tecnología se une al acrónimo

Al hilo de lo anterior, continuo mi reflexión de hoy haciendo referencia a Ama Eme Rubioadministrativa de proyectos en CEAR, activista social, mentora del programa Yes, We Trans (que desarrollé como Director Ejecutivo de FELGTBI+ en los dos años de pandemia y post-pandemia en los que lideré la organización) y formadora en prácticas de ciberseguridad saludables para la protección de personas en entornos digitales porque escribía hace no mucho un artículo que me inspiró en toda mi larga reflexión de hoy porque, para muchas personas la formación en el uso de TICs sí puede serles tan útil como para, incluso, salvarles la vida.

Gracias a los avances tecnológicos y la expansión de la era digital, cada vez más personas LGTBI encuentran nuevas oportunidades y recursos útiles que les ayudan a abordar estas dificultades que van desde el acceso a información actualizada sobre diversidad y recursos de apoyo en la transición, el fomento del respeto y la reducción del estigma social hasta la búsqueda de empleo.

Y, es que, fundamentalmente para las personas trans, la tecnología está generando nuevos espacios donde se encuentran más incluidas, seguras y comprendidas, incluyendo la virtualización de los espacios, la estandarización de la teleformación, las bolsas de trabajo y redes profesionales adaptadas a sus necesidades en sectores de alta empleabilidad, así como las promesas que ofrece el Metaverso o recursos de apoyo absolutamente significativos.

Así también, no puedo sino hacer una breve reseña a cómo la IA está transformando el mundo más de lo que pensamos y cómo las personas LGTBI estamos también beneficiándonos de ello, por ejemplo, con el uso de chatbots, como GPT4, Tess o Woebot, orientados estos últimos a la salud mental, que ofrecen soluciones digitales inmediatas y específicas de apoyo a personas LGTBI en momentos de necesidad urgente.  

Para finalizar, hago un guiño a cómo en el día de las redes sociales, el Instagram del Observatorio de Políticas Públicas LGTBI de Aragón ofreció, con un pequeño post y un vídeo muy breve, un resumen sobre la importancia de las redes sociales para las personas LGTBI de una manera muy clara.