Me tomo unos días de descanso, pero antes de comenzar esos días, reflexiono en esta ocasión sobre la importancia de redactar artículos de opinión (“reflexiones”, en mi caso) sin la ayuda de la inteligencia artificial.
Llevamos ya mucho tiempo, especialmente el último año, leyendo artículos similares, planos, con el mismo lenguaje, sin autenticidad… llevamos ya mucho tiempo, especialmente el último año, leyendo post redactados y apoyados en herramientas avanzadas que nos facilitan la redacción, como la IA.
Según para qué cuestiones, la IA es fantástica, pero hoy quiero hablar sobre la belleza de lo auténtico y personal en nuestros escritos, especialmente cuando buscas un impacto social concreto.
Cada persona tiene una voz única y una perspectiva propia y, al escribir sin la ayuda de la inteligencia artificial, nos permitimos mostrar nuestra verdadera esencia. Nuestras experiencias, emociones y opiniones son auténticas y eso es precisamente lo que creo que conecta con nuestra audiencia de manera profunda.
En noviembre de 2022 comencé a reflexionar en público a través de mi espacio web y, desde entonces, he conseguido (a fecha de 20 de julio de 2023) contar con 3722 visitas. Una media de 465 visitas al mes y de 116 visitas por reflexión. Bastante poco.
O no.
Tendría que explicar mis objetivos para valorar estos datos, pero no es la intención de mi reflexión de hoy. Me encanta utilizar la IA y es una de mis herramientas principales para generar ideas y – en algunas ocasiones- para la optimización de textos, pero cuando reflexiono semanalmente en público no quiero que nada ni nadie limite mi creatividad ni mi punto de vista.
Cuando escribo libremente, mi mente se libera de restricciones y exploro ideas y enfoques que no preveía antes de comenzar a teclear. Y cuando leo vuestros comentarios en las redes sociales donde comparto mis pensamientos u os ponéis en contacto conmigo a través de mi espacio- web, me enriquezco todavía más porque la conexión que he generado con “mi audiencia” ha sido fundamentalmente genuina y conseguido – creo – conectar de manera sincera con quienes me leéis.
Me tomo ahora unos días de descanso en los que seguiré escribiendo otras cosas, pero, sobre todo, seguiré aprendiendo e intentando crecer como observador de la realidad y como redactor porque todas y cada una de las reflexiones con perspectiva LGTBI que escribo semanalmente son un desafío tremendo que me impulsa a investigar y adquirir nuevos conocimientos.
Hablar de perspectiva LGTBI desde un punto de vista técnico- político como lo hago yo es exponerme gratuitamente a visiones diferentes y a críticas sin haberlas solicitado, pero es también hablar desde la sinceridad y la credibilidad, siempre con el objetivo de generar impactos importantes en sectores concretos de la sociedad. Y ahora, esta vez sí, sí señalo mis objetivos.
Sé que el voluntariado en el Tercer Sector tiende a estar comprendido en su mayor parte por mujeres(66% de voluntarias y 59% de beneficiarias, según el estudio ‘La presencia femenina en el Tercer Sector 2023’ y 53.5% de colaboradoras – económicamente, en especie y como socia -, según ‘La Acción Voluntaria en 2022’) pero es muy curioso que mis post más leídos son aquellos que están acompañados por imágenes de hombres.
Finalizo con un deseo: me encantaría poder saber qué perfiles leen más mis reflexiones: si sois hombres, mujeres, personas no binarias, residentes en ambientes rurales o urbanos, si sois personas jóvenes o quizás mayores o si llego al colectivo o me leen personas cis-heterosexual porque más allá de los filtros que te ofrecen las redes, no tengo más información.
Os deseo unos fantásticos días de vacaciones.