Se acercan las elecciones municipales y autonómicas y veo que muchos partidos políticos hacen gala de que en sus listas participan personas LGTBI visibles y eso es bueno porque las realidades LGTBI deben ser visibles, como el resto de intersecciones del ser humano. Ahora bien, las personas LGTBI no tienen por qué saber de políticas públicas LGTBI y en este punto quiero detenerme hoy.
En muchos municipios se están presentando propuestas en materia LGTBI que, lejos de ser políticas públicas que mejoren la vida del colectivo, son acciones de índole puramente simbólico. Y, es que, sin quitarle importancia a lo simbólico, en cuestiones relativas a derechos humanos debemos trabajar con mucha seriedad y mayor rigurosidad. La existencia o la implementación de planes integrales LGTBI de ámbito municipal es importante, a mi juicio, por varias razones que expongo a continuación. He de decir que la única propuesta que contempla esta gran medida (la única, en verdad, que es rigurosa y estricta) la he encontrado en Chunta Aragonesista.
En primer lugar, cada municipio debe realizar su propio diagnóstico de situación, es decir, cada localidad debe llevar a cabo un análisis detallado de las necesidades y demandas de las personas LGTBI de su propio municipio en las que se incluya una evaluación de las barreras y obstáculos a los que se enfrenta la comunidad para acceder, entre otras cuestiones, a los servicios públicos municipales, así como una evaluación de las formas de discriminación y violencia a las que se enfrentan las personas LGTBI en el municipio en concreto.
Diseñada toda esta parte, que es muy costosa de llevar a cabo, en dicho plan se deberían establecer los objetivos, estrategias y acciones que se llevarán a cabo para alcanzarlos. En mi opinión, deberían estar alineados con la Agenda 2039 y los Derechos Humanos, y deberían formularse de una manera smart, fundamentalmente, en cuanto tiene que ver con lo realista y lo medible.
El tercer punto que a mi juicio debería abordarse es el establecimiento de un plan de acción detallado que incluya las acciones específicas a realizar, los plazos de ejecución, las responsabilidades y los recursos necesarios para llevarlas a cabo. Un plan de acción sin diagnóstico y sin objetivos ni es efectivo, y aquí la gran mayoría de fuerzas políticas fallan estrepitosamente.
Por supuesto, el Plan Integral debe conllevar una dotación presupuestaria acorde a las necesidades del propio plan, así como una propuesta de fuentes de financiación, evaluación de la sostenibilidad del mismo, etc.
Por último, creo necesario que el Plan que se impulse desde el Ayuntamiento cuente con los mecanismos de monitoreo y evaluación necesarios para poder medir su impacto y hacer ajustes cuando sea necesario.
¿De qué contenido estoy hablando?
En mi opinión, los planes integrales LGTBI municipales promueven la igualdad de derechos y la no discriminación de las personas LGTBI en el ámbito local y deberían incluir medidas para prevenir y combatir la discriminación por orientación sexual, identidad o expresión de género o pertenencia a una familia LGTBI, así como para promover la inclusión social y la igualdad de oportunidades.
No quiero extenderme demasiado pero tengo el gran convencimiento de que un plan de estas características debería contar con, al menos, estas cinco aristas básicas, a saber:
La sensibilización. Los planes integrales LGTBI deben tener como uno de sus objetivos fundamentales sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre los derechos y necesidades de las personas LGTBI.
La coordinación. Porque deben implicar la colaboración entre diferentes áreas y departamentos municipales, así como con organizaciones y entidades LGTBI y de la sociedad civil.
El reconocimiento. Y, es que, un plan integral LGTBI en el ámbito municipal es un símbolo de respeto, reconocimiento y visibilidad de las personas LGTBI, y de su importancia como colectivo, por lo que puede y debe contribuir a la creación de espacios y recursos específicos para la comunidad.
La salud pública y el bienestar personal. No nos olvidemos en ningún momento de que la discriminación y el estigma tienen un impacto negativo en la salud y el bienestar de las personas LGTBI, según muchos estudios recientes, por lo que debe abordarse tanto la salud pública como el bienestar individual de toda la ciudadanía.
La inclusión laboral. La promoción del empleo debería ser una de las medidas que estos planes promovieran, especialmente dirigidas a la población trans y a todas aquellas realidades LGTBI que necesitan programas de formación y capacitación para mejorar sus habilidades y capacidades.
Quiero terminar mi reflexión de esta semana comentando que la existencia de planes integrales LGTBI de ámbito municipal bien elaborados puede contribuir a reducir el fenómeno del sexilio, es decir, la migración forzada de personas LGTBI hacia grandes ciudades en busca de entornos más seguros y acogedores. Y esto no es un tema menor, por ejemplo, en una tierra como la mía, Aragón, donde el principal problema de todos los existentes es la despoblación.
Los planes integrales LGTBI de ámbito municipal no sólo mejorarían, a mi juicio, la calidad de vida y la inclusión de las personas LGTBI en el municipio, sino que también fomentarán el desarrollo económico y cultural local, generando oportunidades laborales, turísticas y culturales y reforzarían la democracia a través de las políticas de igualdad y diversidad.
Si no sabes por dónde empezar, ¡cuenta conmigo para construir algo fantástico! y pongámonos a trabajar en planes integrales LGTBI que realmente sean efectivos.