Sexilio, planes de diversidad y elecciones municipales

La disposición adicional tercera de la Ley 4/2023, de 28 de febrero, para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI dice que se entiende por “sexilio” el abandono de las personas LGTBI de su lugar de residencia por sufrir rechazo, discriminación o violencia, dándose especialmente en las zonas rurales y la propia ley se obliga – en el plazo de un año, y a través del Consejo de Participación de las personas LGTBI – a establecer los mecanismos adecuados para recabar datos sobre la migración de las personas LGTBI dentro de España, pudiéndose tener – según los datos obtenidos – al sexilio como una de las causaa de despoblaciónexistentes dentro de las medidas sobre políticas de despoblación del Gobierno de España. 

Y, es que, muchas personas LGTBI de zonas rurales huyen a grandes ciudades en una búsqueda clara no sólo de espacios seguros, que también, sino de la propia felicidad y la posibilidad de socialización entre iguales, permitiendo, de esta manera, ser quienes queremos ser, pues hablar de espacios seguros no es hablar únicamente de espacios sin violencias, sino que es hablar de espacios no cis-hetero-normativos

Muchas personas del colectivo LGTBI han fingido su identidad de género durante muchos años, igual que han ocultado su orientación sexual disidente o han reprimido su expresión de género no sólo con la intención de encajar en la sociedad y contar con el respeto de sus familiares y amistades, sino también por miedo. De ahí que – entre otras razones – muchas opten por marcharse a grandes urbes y regresar a los pueblos o pequeñas ciudades provoque conflictos emocionales a los que prefieren no enfrentarse.

Sabemos que la discriminación se fundamenta en los prejuicios y estos se alimentan – en gran parte – en los estereotipos

Los estereotipos son imágenes mentales muy simplificadas y generalizadas que suelen basarse en creencias compartidas y exagerar un determinado rasgo que se cree que tiene un grupo social concreto; es decir, son falsas creencias generadas por distorsiones cognitivas de la realidad que cumplen funciones de categorización y de simplificación y convierten mentalmente el mundo en un lugar más previsible surgiendo como un mecanismo de economía cognitiva.

El prejuicio es un juicio u opinión que se forma sin motivo y sin el conocimiento necesario, y que supone una actitud hostil hacia una persona que identificamos como perteneciente a un grupo que se considera ajeno al propio grupo de referencia. Y, es que, el prejuicio hace referencia no solo a una opinión o creencia sino a una actitud hacia el referente, que puede incluir sentimientos de desprecio, por ejemplo.

La discriminación, por último, consiste en tratar a alguien de forma distinta sólo por ser quien es o por sus creencias y es muy fácil negar los derechos humanos a una persona si se la considera como alguien diferente o inferior. En la base de todas las formas de discriminación están el prejuicio basado en conceptos de identidad y la necesidad de identificarse con cierto grupo.

A estas alturas de la historia sabemos que la LGTBIfobia suele acentuarse con el desconocimiento y la desinformación, fuente que alimenta los prejuicios, por lo que es necesario abordar este problema con pedagogía y visibilidad. Ahora bien, ¿qué visibilidad LGTBI podemos esperar en las pequeñas localidades si las personas sexo-genérico-disidentes huyen de sus municipios por no considerarlos sus hogares?

No sólo porque hay unas elecciones municipales en el calendario próximo, pero porque hay unas elecciones municipales en el calendario próximo creo sinceramente que tenemos que insistir mucho en que los consistorios trabajen en el diseño e implantación de Planes municipales para personas LGTBI, o que contemplen la diversidad LGTBI de manera explícita y directa.

Y, es que, estos planes municipales pueden configurarse como herramientas principales de actuación pública para promover el respeto a la diversidad sexual y de género, erradicar la LGTBIfobia, visibilizar e instalar en el debate público y privado de nuestros municipios la realidad LGTBI, generar acciones políticas, culturales, sociales, económicas, deportivas y jurídicas y promover la autorrepresentación y la autonomía de la población LGTBI. 

Por ser la esfera de gobierno más próxima a la ciudadanía, el ámbito local es de los más propicios para garantizar el derecho a la igualdad de sus habitantes y evitar las situaciones de sexilio, por esto, yo ofrezco mis servicios también en este sentido. Si necesitas que te eche una mano, ¡cuenta conmigo para construir algo fantástico!