Autonomía y accesibilidad al sistema de las personas LGTBI

La autonomía, en términos generales, expresa la capacidad de cada persona para darse reglas a sí mismatomar decisiones sin intervención ni influencias externas. Dicho de otra manera, la autonomía personal consiste en que cada persona sea responsable de sí misma y encare su comportamiento frente a sí misma y ante la sociedad

La organización Plena inclusión, enfocada la definición hacia las personas con discapacidad, dice al respecto que la autonomía personal es la “capacidad de la persona para decidir y llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana, utilizando sus propias habilidades y recursos. La autonomía se puede favorecer adaptando las tareas y el entorno y utilizando apoyos”.

En este sentido, ser personas autónomas conlleva contar con una accesibilidad universal al sistema, pues si no se permite a todas las personas el accesocomprensiónutilización y disfrute de manera normalizada, cómoda, segura y eficiente al mismo, lo que vamos a encontrarnos es con muchas barreras y con supuestas violaciones constantes del derecho a la igualdad de oportunidades de las personas. Por esto, la accesibilidad trata de encontrar la manera de que todas las personas, independientemente de su realidad, puedan disfrutar del medio que les rodea, de la manera más sencilla posible y sin ningún tipo de impedimento. 

Y, es que, en definitiva, cuando hablamos de accesibilidad, hablamos también de calidad y seguridad. Y esto es porque la accesibilidad es una necesidad para muchas personas, especialmente para las personas con discapacidad, y una ventaja – o un privilegio – para la ciudadanía en su conjunto, aunque pueda pasar desapercibida.

La usabilidad, como concepto interrelacionado con la accesibilidad, se refiere a la facilidad con que las personas pueden utilizar el sistema y está directamente relacionada con la calidad, eficacia y satisfacción percibidas. En este sentido, está vinculada necesariamente a la simpleza, facilidad, comodidad y practicidad del uso del propio sistema. Dicho de otra manera, la accesibilidad al sistema pasa por la usabilidad, aunque no sólo por ella.

Conocemos en mayor o menor medida las ayudas técnicas que se han aportado para la mejora de la accesibilidad con personas con algún grado de discapacidad como son el alfabeto Braille, la lengua designos, las sillas de ruedas, las señales auditivas de los semáforos, etc. pero desconocemos aquellas medidas que pueden promover la accesibilidad al sistema de muchas personas LGTBI, porque éstas no tienen la posibilidad real de ingresartransitar o permanecer en algunos lugares de manera seguraconfortable y autónoma

Melba Esperanza Narváez, Julio Rodrigo, Ruth Isabel Tavera y Verónica Aveiga, de la Universidad Regional Autónoma de Los Andes, Ecuador dicen en un estudio que, en relación al acceso de las personas LGTBI a la atención integral en salud y los factores que inciden en la inaccesibilidad al servicio de salud, “se evidencia la realidad percibida en las personas LGBTI, el 78% han referido haber sufrido algún tipo de discriminación sea por el personal de salud o usuarios, el 52% refieren que el personal de salud no identificado su género, expresan presentar miedo, claros tabúes con respecto a la atención de salud, evidenciando discriminación por parte de los usuarios, personal de salud, invisibilización, irrespeto de los derechos, falta de conocimiento del Manual de atención a personas LGBTI”.

Lo que viene a demostrar que los datos de las personas LGTBI a nivel global son semejantes, teniendo siempre presente que en 11 países ser LGTBI puede suponer la muerte, en torno a 70 se tipifican como ilegales las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo (y en muchos casos se castigan con penas de cárcel) y teniendo en cuenta que hay países donde ser LGTBI no está penado legalmente pero en los que sufrimos de forma diaria intoleranciadiscriminación y crímenes de odio, fomentados en muchos casos por el discurso de muchos gobernantes, políticos, religiosos y medios de comunicación, quienes alientan, en muchas ocasiones, esta violencia. 

En 2018, siendo yo Secretario de Organización de la Federación Estatal LGTBI+, presentamos el informe La cara oculta de la violencia hacia el colectivo LGTBI. Informe de delitos de odio e incidentes discriminatorios al colectivo LGTBI 2018 y en él se dice que “los motivos que pueden llevar a una persona víctima de las violencias LGTBIfóbicas a no buscar apoyo o información, a no contar lo que está viviendo o directamente a no denunciar pueden ser muy diferentes. Unos están imbricados en su libre decisión, pero otros pueden estar asociados a factores de vulnerabilidad y desprotección sobre los que es necesario incidir con políticas y medidas que la protejan, no solo a ella sino también a todas aquellas personas que, con su perfil, están expuestas de manera injustificada a las violencias homófobas, bífobas y tránsfobas”.

Y, es que, debemos tener muy presente que es difícil acceder al sistema cuando el sistema te rechaza de alguna manera. En este punto, cabe recordar que muchas personas LGTBI no son visibles en todos los ámbitos de su vida, siendo los centros educativos, los laborales y la familia los espacios donde más cuesta sincerarse, por lo que la visibilidad se convierte en un elemento imprescindible a la hora de solicitar ayuda, interponer denuncias y acceder a determinadas prestaciones y derechos. Además, muchos de los obstáculos a los que nos enfrentamos las personas LGTBI pueden obedecer también a la falta de cercanía de recursos de apoyo a los que poder acudir. Aunque también es cierto que esos obstáculos tienen mucho que ver con la desconfianza de las personas LGTBI hacia el propio sistema por miedo a una revictimización, sensación de humillación o vergüenza, falta de seguridad y otras. En definitiva, a carencias manifiestas en la autonomía personal de las personas LGTBI fruto de la constante discriminación.

Si empezamos a tener en cuenta a las personas LGTBI en su globalidad, no sólo como personas LGTBI, sino también en su realidad de mujeres, jóvenes, personas con discapacidad, migrantes, etc. nos daremos cuenta de que la orientación sexual y la identidad de género disidente agravan la discriminación que se sufre. Imaginemos en este sentido a personas LGTBI migrantes en situación administrativa irregular. 

Este ejemplo tan visual nos permite observar que esas personas LGTBI son mucho más propensas a permanecer en relaciones abusivas sin buscar protección ya que dada su situación administrativa se sienten absolutamente fuera del sistema y, por si fuera poco, piensan que el sistema las represaliará de alguna manera, por no hablar de las barreras idiomáticas a las que se pueden enfrentar, que no facilitan en absoluto la accesibilidad. 

Hablar de la accesibilidad al sistema de las personas LGTBI es tener en cuenta todos los perfiles que, en muchas ocasiones, no forman ni siquiera parte del imaginario colectivo y no aparecen en las estadísticas, incluso del propio movimiento LGTBI.

Como profesional de las políticas LGTBI ¡Cuenta conmigo para construir algo fantástico! y trabajemos conjuntamente para conseguir espacios donde la igualdad, la diversidad y la inclusión de la diversidad LGTBI sean una realidad.