Vivir y visibilizar que eres una persona LGTBI tiene marcadas diferencias en los diferentes lugares donde se habita, así como en el período en el que se reside en ellos. El contexto y el entorno son, a todas luces, importantísimos para vivirse – o no – en libertad.
En España, especialmente desde la década de los 90 del siglo pasado, existe un proceso de hibridación de la diversidad sexo-genérica, parafraseando a lo que dicen Rafael Cáceres-Feria y José María Valcuende del Río en “Globalización y diversidad sexual, gays y mariquitas en Andalucía; Cuerpos, sexualidades y poder. Monográfico coordinado por José María Valcuende”, porque se han importado, imitado y transportado modelos de ser LGTBI en un proceso particular de asignación de significados, de representaciones y de construcción de imaginarios políticos.
Y, es que, desde la década de 1990 la globalización también se traslada al ámbito de la sexualidad, al constatarse la centralidad del proceso globalizador en el análisis de fenómenos como la prostitución, la trata de personas con fines sexuales, el turismo sexual, las relaciones virtuales generadas a través de internet, los contactos por geolocalización a través de aplicaciones y la globalización de las identidades sexuales, especialmente de aquellas sexualidades disidentes.
A estos autores arriba nombrados, en su estudio, los lleva “a cuestionar, tal y como han hecho otros autores, el carácter homogéneo de la homosexualidad occidental en general, y de la homosexualidad en España, en particular, sin que por ello neguemos la existencia de elementos compartidos”. Lo que lleva de una manera directa a plantear de manera directa cuál es el proceso de globalización de la diversidad sexo-genérica y a repensar la articulación entre los fenómenos globales y los fenómenos locales.
Una de las cuestiones que la globalización ha puesto sobre la mesa es que las interacciones globales en la actualidad generan tensiones entre la homogeneización y la heterogeneización cultural porque junto al proceso uniformador del proceso globalizador se aprecian tendencias a la diferenciación. Y es que, la globalización no solo homogeniza e integra culturas, sino que también genera procesos de estratificación,segregación y exclusión social. La intersección entre las tendencias que se difunden a escala mundial con culturas locales genera procesos de mestizaje e hibridación, dando lugar a nuevas realidades culturales.
Los cambios económicos, los medios de comunicación, las migraciones, el turismo, el activismo de los derechos humanos y otros ámbitos pueden explicar la generalización del modelo LGTBI occidental, bien desde una sigla, bien desde el acrónimo completo LGTBI.
[Recuerdo aquí que yo siempre utilizo el acrónimo LGTBI para referirme a lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales y otras identidades de género, orientaciones sexuales disidentes, a las personas con expresiones de género no normativas y a nuestras familias]
Y, es que, el global queering, como suma de las muchas transformaciones locales que han surgido de la intersección de las influencias de las formas nacionales y transnacionales del capitalismo LGTBI (fruto del capitalismo económico), genera una realidad LGTBI irreal.
Globalización de las sexualidades disidentes
A mi juicio, cuatro son las características comunes que han hecho que a lo largo de la historia las personas LGTBI hayamos sufrido violencia y discriminación.
- La persecución religiosa, a través de la culpa, el pecado y la inmoralidad.
- La reprobación de la justicia, juridificando nuestra existencia en muchos grados negativos (condenas, penas, multas, etc).
- La patologización médica, haciendo de nuestros afectos y nuestras identidades algo enfermizo, anómalo o malsano.
- El reproche social, empujada por los tres anteriores, no respetándonos y discriminándonos.
Y las únicas características comunes en todos los lugares del mundo a lo largo de la historia es que las personas LGTBI formábamos parte del espectro disidente de las sexualidades normativas del espacio concreto, pero nada tenía que ver, a parte de lo nombrado, la realidad de las personas LGTBI de una localidad a otra, de un continente a otro o de una cultura a otra.
En esta etapa de la civilización en la que estamos viviendo, existen muchos factores producto de la globalización, especialmente el desarrollo tecnológico y las facilidades de que ofrecen las comunicaciones actualmente, que han ayudado a crear una identidad LGTBI de manera global, de tal forma que algunos estilos de vida o modas puntuales de consumo, entre las que también está la identidad LGTBI, se han internacionalizado.
Esa internacionalización ha provocado en parte en algunos lugares una especie de reactivación de las identidades LGTBI locales o tradicionales, que el tiempo nos dirá si están o no abocadas a la desaparición ya que no podemos obviar que este modelo globalizado parte de la idea de que la globalización ha ido precedida de procesos de dominación (colonización, mundialización, etc) que – tal y como se puso de manifiesto en la imposición de nuevos modelos de moralidad, por ejemplo, en el caso de América Latina, donde se acaba con toda una serie de costumbres que no se consideraban civilizadas, entre otras – las formas de vivenciar el cuerpo y la sexualidad que no se correspondían con la sexualidad normativa de quien invadía.
El debate y los estudios sobre esta materia son amplios y riquísimos y el debate que podríamos mantener es si la internacionalización de las sexualidades disidentes a través de la globalización cultural no deja de ser la imposición de unos estereotipos que influyen en la percepción del mundo que nos rodea, si es todo lo contrario o si existen caminos híbridos. Ahora bien, como cualquier tipo de estereotipo, esta fórmula limita la libertad, la capacidad de desarrollo y de toma de decisiones sobre la propia vida de las personas ya que estas atribuciones pueden no ser reales pudiendo generar procesos de frustración, rechazo y discriminación.
A la hora de diseñar proyectos sociales que tengan a las personas LGTBI como población diana, debemos tener en cuenta todas estas cuestiones, por eso ¡Cuenta conmigo para construir algo fantástico! y trabajemos conjuntamente para poner en marcha proyectos sociales de alto alcance.
Para finalizar, creo que también es importante ampliar el debate sobre la globalización de las identidades sexuales de las identidades no normativas y llevarlo al de las normativas porque este debate no puede dar lugar a que pensemos que mientras que las realidades LGTBI están sometidas a profundas transformaciones no ocurra lo mismo con las identidades cisheterosexuales o normativas.