Llega un 2023 electoral y en materia LGTBI ¿ahora qué?

2023 es un año electoral con las elecciones municipales y autonómicas el 28 de mayo y la celebración de comicios generales, como muy tarde, el 10 de diciembre. Mucho se hablará de política en este nuevo año que acabamos de comenzar y en el que los partidos ya han empezado a calentar sus salas de máquinas. Conocer los programas electorales en políticas LGTBI y las tendencias en comunicación política significa para la ciudadanía en su conjunto comenzar a prepararnos.

El programa electoral viene a ser un documento que integra los objetivos y los compromisos políticos de los partidos políticos que concurren a los diferentes procesos electorales. Es, en cierta medida, su proyección en los diferentes procesos electorales, concretados y sintetizados para los mismos, plasmando en ellos su propia ideología. Dicho de otra manera, el programa electoral vendría a ser la carta de presentación de la política a desarrollar en el caso de alcanzar el poder. O, en otros términos, es la oferta de previsiones con la que los partidos políticos se presentan ante el electorado.

La realidad es otra ya que del programa electoral entendido como oferta política global sólo se transmiten al electorado las denominadas medidas estrella o de impacto, omitiéndose el resto de los contenidos, muchas veces repetitivos respecto de ediciones anteriores, de manera que se arrastran elección tras elección. Y esto es, a mi juicio, lo que sucede con las políticas públicas en materia de derechos de las personas LGTBI.

Las campañas electorales son ceremonias habituales para los partidos políticos (encuestas, equipos, estrategia, mensajes, logística…) pero la comunicación política está más que viva y se nutre de novedades, tendencias y modas del momento. Si abrimos el abanico del tercer sector, y no sólo hablamos de cuestiones LGTBI, la Plataforma del Tercer Sector está trabajando ya para que nuevas leyes, de marcado carácter social y que se encuentran en proceso de tramitación, incluyan sus propuestas y sirvan para mejorar el acceso a derechos de la ciudadanía, en concreto, están trabajando en la futura Ley de Vivienda, en la de Familias, en una propuesta de ley estatal de derechos y servicios sociales así como en la mejora de la sostenibilidad financiera de las entidades sociales. 

Ahora bien, con la Ley integral para la igualdad de trato y no discriminación ya aprobada, a punto de verse publicada en el BOE la ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI y con leyes de protección de las personas LGTBI en muchas Comunidades Autónomas implementándose, ¿cuáles son los reclamos de las personas y colectivos LGTBI para estos comicios?, ¿influirán como han influido hasta ahora de forma tan directa las organizaciones LGTBI en las próximas citas electorales?, ¿cuáles son las propuestas políticas de las organizaciones LGTBI? Y los partidos políticos, ¿están abordando ya las cuestiones LGTBI contando con las organizaciones LGTBI y con personas expertas en políticas públicas LGTBI? Ninguna de las respuestas a mis preguntas está siendo pública, por lo que me pregunto si no se está trabajando en esto o si se está trabajando pero no se está haciendo público. Es cuanto menos llamativo que la plataforma del tercer sector ya haya salido con esta noticia y el movimiento LGTBI en su conjunto esté callado.

¿Qué podemos esperar las personas LGTBI de esta campaña? ¿Y de los programas electorales?

Previsiblemente, en la campaña de las autonómicas y municipales aumentarán las narrativas transmedia porque un mismo acontecimiento puede ser narrado por distintos protagonistas en diferentes medios y canales, veremos el auge de nuevas portavocías como influencers de la política, con marcas personales bien trabajadas y que se manejan con destreza en las redes sociales, contenidos visuales cortos para que se puedan viralizar con éxito en plataformas como TikTok o a través de los reels de Instagram y los shorts de youtube, entre otras redes sociales, el implemento de tecnologías que nos permitan indexar contenidos digitales en función de las preferencias individuales de la audiencia, y, para ello, aplicar herramientas que permitan conocer a la audiencia para personalizar los mensajes, la apuesta por los podcast como estrategia de marketing político, adaptando siempre los contenidos a las diferentes plataformas, etc. Dicho de otra manera, creo que durante este año veremos una evolución de la comunicación política de muchos partidos en tanto que se adaptarán a la realidad y al contexto comunicativo existente.

Pero ¿dónde quedarán los contenidos? ¿qué podemos esperar de los programas electorales? Aunque es cierto que la comunicación emocional lleva mucho tiempo dominando el discurso político, también es cierto que en un contexto de incertidumbre como el que estamos viviendo, la sociedad demanda de sus líderes confianza y certezas a través de discursos racionales. En mi opinión, cada vez es más necesaria una política basada en certezas y en liderazgos con capacidad de gestión, sin olvidar, obviamente, que sin las emociones el discurso no cala.

Ya en 2018, siendo yo el Coordinador de la Asociación SOMOS LGTB+ de Aragón en la provincia de Huesca, a la par que gerente de la ONG activista, publicamos el documento Treinta propuestas realistas para mejorar la inclusividad, la visibilidad, el reconocimiento y la dignificación del colectivo LGTBI en la ciudad de Huesca. En dicho documento podían leerse propuestas sobre el reconocimiento y visibilidad del colectivo de personas LGTBI así como propuestas de actuacióncolaboración y formación

En enero de 2023 yo he tenido la oportunidad de finalizar algo de trabajo activo en las propuestas electorales en materia LGTBI de un partido político, como llevo haciendo con muchos partidos políticos desde hace varios comicios electorales, y me preocupa mucho que las únicas medidas a adoptar por parte de quienes se presenten a las elecciones se circunscriban a lo simbólico o al implemento de las leyes autonómicas trans y LGTBI porque hacen falta políticas públicas activas impulsadas desde las instituciones que busquen cambios reales en las situaciones de discriminación y violencia hacia las personas LGTBI. 

Así también, me preocupa mucho que se concurra a las elecciones sin el claro objetivo de formar gobiernos autonómicos y municipales sin responsables políticos que dirijan la política en materia de diversidad sexual y derechos LGTBI en cargos exclusivos, por ejemplo, a nivel autonómico, en puestos de direcciones generales o análogos (esto no pasa en el Gobierno de España, en el Gobierno de Canarias, en la Generalitat Valenciana, entre otras administraciones públicas) o, a nivel municipal, con concejalías que no aborden esta cuestión de una manera directa.

Como profesional de las políticas LGTBI ¡Cuenta conmigo para construir algo fantástico! y trabajemos en programas electorales e iniciativas públicas de calado dentro de la ideología de tu propio partido u organización.