¿La metodología Agile es útil para las entidades LGTBI?

En el artículo Ventajas y desventajas de la metodología Scrum, escrito por el equipo de redacción de Drew, hace ya más de 3 años, se advertía de que la metodología Scrum es una metodología ágil que hace énfasis en el trabajo en equipo donde la claridad de los objetivos es crucial para avanzar hacia una versión cada vez mejor. «El éxito de su aplicación dependerá, en gran medida, de contemplar estas ventajas y desventajas según lo requiera el proyecto», apostillaba el equipo redactor.

Si bien es cierto que las metodologías ágiles se basan en la colaboración constante y consistente del equipo y cuenta con un enfoque flexible, existen muchos problemas para su aplicabilidad en el entorno de las organizaciones LGTBI. 

Las metodologías ágiles, que en un principio podrían ser asumidas por las entidades LGTBI, como muchas del tercer sector están haciendo en la actualidad, porque se centran en la innovación, en la productividad, en la flexibilidad y en la competitividad, cuentan con una serie de desventajas importantes de cara a su aplicabilidad por las ONG LGTBI, dada la idiosincrasia de estas organizaciones.  

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Volviendo al tema central de mi reflexión, y como ya mencioné anteriormente, trabajar con agilidad tiene grandes ventajas, pero no lo son tan claras para las entidades LGTBI, según los proyectos que suelen implementar estas organizaciones. 

Las metodologías ágiles no sirven en las organizaciones LGTBI

A través de la agilidad, cada persona usuaria de nuestro proyecto puede participar en cada una de las etapas del proceso y proponer soluciones, y eso es maravilloso, pero sólo se aplica a grupos reducidos, con pocas personas colaboradoras, porque si no se trabaja de esa manera el efecto de la técnica no será el mismo. Dada la realidad de las organizaciones LGTBI, este punto ya lo hace incompatible, de manera general. 

Si una de las ventajas de trabajar con la agilidad es que cada etapa del proceso arroja resultados parciales y no es necesario esperar al final del trabajo para obtener resultados del propio proyecto, requiere una exhaustiva definición de las tareas y sus plazos, con lo cual tampoco se acoge con firmeza a las formas de trabajo de las organizaciones LGTBI y su infrafinanciación. 

Y, es que, aplicar metodologías ágiles requiere contar con profesionales con una alta cualificación, por lo que no es una modalidad de gestión propia de grupos junior o que estén en formación. El éxito de un proyecto que trabaje con Agile dependerá en gran parte del liderazgo del Scrum Master.

Además, agile, hace muy difícil la escalabilidad de los proyectos y puede necesitar transformar la propia organización por dentro para su correcta aplicabilidad, no haciendo fácil la integración con el enfoque clásico en la gestión de proyectos, especialmente en aquellos que requieran de una gran previsibilidad y de planes bien definidos.